Nuestro beso de chocolate oscuro consiste en una galleta coronada con un malvavisco esponjoso, totalmente envuelto en chocolate negro. La construcción es lo que define el producto: abajo la galleta crujiente, encima el relleno espumoso que cede al morder, y alrededor la capa de chocolate que se rompe primero. Esas tres texturas sucesivas son justamente la razón por la que el beso de chocolate se mantiene desde hace generaciones. El chocolate negro atenúa el dulzor del malvavisco.
