Los caramelos de café, o hopjes, son caramelos duros con sabor a café, un clásico de los Países Bajos históricos. El dulce debe su nombre al barón Hop, diplomático de La Haya del siglo dieciocho que, según la tradición, estuvo en el origen de la receta. El sabor combina caramelo tostado y café, y el amargor del café equilibra bien el dulzor. Como el caramelo es duro, se disuelve despacio y el sabor perdura. Los hopjes contienen lácteos y, por tanto, no son veganos.
