Los malvaviscos de la Virgen son malvaviscos blandos de colores con forma de Nuestra Señora. La forma se remonta a la época en que los dulces se vendían en torno a peregrinaciones y fiestas religiosas, y la figura de la Virgen era una de las más reconocibles que un confitero podía moldear. La masa de malvavisco se bate hasta quedar ligera, de modo que el dulce casi se funde en la lengua. Se elaboran con gelatina y, por tanto, no son veganos.
