Los martillos de anís, conocidos popularmente como congos, son caramelos duros de azúcar con un marcado sabor a anís. Se elaboran de forma tradicional: la masa de azúcar se cuece a alta temperatura hasta que cristaliza por completo, y después se incorpora el sabor a anís. El resultado es un caramelo firme que se disuelve lentamente y mantiene su sabor durante mucho tiempo. El apodo congos sigue vivo entre quienes conocen este clásico de antaño, y la receta apenas ha cambiado con los años. Quien busque auténtico sabor a anís de toda la vida, sin adornos, lo encontrará aquí.