Las bolas animadas son golosinas de doble carácter: crujientes por fuera y ácidas por dentro. La capa de azúcar duro se rompe al morderla y libera después un centro claramente ácido, creando un contraste sorprendente en una sola golosina.
Se presentan en una mezcla de cuatro sabores diferentes, de modo que cada golosina de la bolsa depara una sorpresa distinta. Las bolas animadas gustan sobre todo a quienes disfrutan de los sabores bien ácidos, y son las favoritas de los niños, que las convierten en un juego para adivinar qué sabor les ha tocado.

