Las frutas de Niza son caramelos duros de fruta con centro blando, moldeados como pequeñas frutas y en colores variados. Lo particular está en el contraste: duro por fuera, blando por dentro, de modo que primero se prueba la capa de azúcar cocido y después el relleno de fruta más pleno. Cada color y cada forma corresponde a una fruta distinta, así que una bolsa ofrece variedad constante. El nombre remite a la tradición del sur de Francia de la fruta confitada e imitada como delicia, de la que estos caramelos toman su forma.
