Los platillos volantes son obleas con forma de ovni, rellenas de ácido cítrico en polvo. La capa exterior es la misma oblea comestible que se usa para las hostias: muy fina, casi sin peso, y se disuelve al instante en la lengua. Después se libera el polvo ácido, lo que hace el contraste entre la envoltura suave y el relleno agudo aún más llamativo. Es uno de los productos más curiosos de nuestra gama y un favorito de los niños a los que les gusta lo ácido.
